Moscú * Rep Rusia
La xenofobia y el racismo viven un auge en Rusia, donde sobre todo jóvenes se convierten en asesinos de caucásicos y asiáticos. Los defensores de los derechos humanos ya han hecho sonar las alarmas y corresponsabilizan al Estado de este fenómeno.
Se hacer llamar Lobos Blancos, Schulz 88 o Alianza Eslava: las bandas rusas de neonazis son grupos agresivos que emprenden la sangrienta caza de caucásicos, asiáticos y personas que no comparten su pensamiento.
"Hay grupos enteros que con sus visiones nacionalistas siembran un poso terrorista", asegura el abogado Vladimir Sherebenkov. El jurista defiende a la familia de la periodista Anastassiya Barurova, que en 2009 fue asesinada junto con el abogado defensor de los derechos humanos Stanislav Markelov por un neonazi, que les disparó en plena calle, a plena luz del día en Moscú.
Desde hace tiempo, organizaciones independientes acusan a las autoridades rusas de pasividad ante los "comandos asesinos itinerantes".
Mientras Rusia prohíbe las manifestaciones de la oposición o los desfiles de homosexuales, los ultraderechistas no tienen problemas para desfilar. En el país más grande del mundo, el poder estatal no sólo es sospechoso de tolerar a estas agrupaciones, sino de apoyarlas indirectamente, como por ejemplo en forma de asociaciones juveniles paramilitares. "La ideología del Estado y el ideario de la extrema derecha al parecer se complementan", señaló recientemente el diario crítico con el Kremlin "Novaya Gaseta".
Los nazis infunden miedo y temor y los ciudadanos respetables piden un Estado fuerte.
Sherebenkov habla de una "hidra" que el Estado ya no puede controlar. Después de todo, el asesino de Baburva y Markelov, el ultraderechista Nikita Tijonov, de 30 años, fue condenado hace poco a cadena perpetua.
En 2010, la organización pro derechos humanos Sova (Búho) registró 37 muertos y 375 heridos sólo en Rusia. "Tras los sangrientos enfrentamientos entre jóvenes rusos y caucásicos estimamos que en 2011 aumentarán (los ataques)", dijo hace unos meses la experta de Sova Galina Koshvnikova.
"El fervor del odio sigue creciendo", advierte también Alexander Brod, de la Oficina para los Derechos Humanos en Moscú.
El servicio secreto ruso interno, FSB, señala en un informe que los neonazis rusos cada vez más copian estrategias de los extremistas centroeuropeos.
En un país con tantos pueblos como Rusia, el salto de los movimientos patrióticos a las unidades nacionalsocialistas es continuo. La ideología racista de Hitler y la Segunda Guerra Mundial causaron millones de muertos en la Unión Soviétiva, sin embargo de forma clandestina florecen asociaciones con las iniciales "SS" o la esvástica, que también está prohibida en Rusia. Sobre todo el 20 de abril, la fecha del cumpleaños de Hitler, se producen ataques contra estudiantes procedentes de África o Asia Central.
Según algunas estimaciones, las organizaciones extremistas cuentan con unos 70.000 miembros. Pero a diferencia de otros países, ningún partido aglutina ese potencial.
A menudo los asesinos de la extrema derecha alardean de sus sangrientas acciones en Internet. Y cada tanto algún neonazi mata a un indigente, porque dañan la imagen de una "sociedad sana". Algunas organizaciones de derechos humanos denuncian que la situación es "alarmante y amenazadora".