miércoles, 26 de diciembre de 2012

El socialismo

Jakue Pascual * E.H
El termino socialismo es genérico y solo con el desarrollo de la socialdemocracia comienza a tener un sentido peyorativo asociado a la misma, ya que, entre otras denominaciones, existía previamente la del socialismo libertario. De toda maneras a mi no me preocupa tanto la forma partido como lo que se impulse que, a mi entender, no es otra cosa que el socialismo de base que se asienta en dos fundamentos, la asamblea de los iguales o batzarre y la ayuda mutua o auzolan. Es cierto que Carlos Hugo termino abrazando el socialismo autogestionario, pero la autogestión ya estaba expresada en los dos términos anteriores que hemos resaltado como centrales y que, curiosamente, de alguna forma emparentan las instituciones de base vascas y su forma confederal con el movimiento libertario. Y no es sino desde aquí desde donde se va a impulsar Eusko Ekintza. La cuestión es impulsar la unidad, pero desde la diversidad que la compone, de ahí que Eusko Ekintza no se plantee el emprender un camino en competencia con el resto de partidos, organizaciones, organismos, grupos y movimientos que convergen en un proyecto unitario hacia la consecución de objetivos estratégicos, la diferencia estriba en que nuestro modelo no parte del centralismo democrático como elemento de articulación política, ideológica y social, sino de la articulación cooperativa (y no hablo de las cooperativas de Modragon) de las asambleas de base. De ahí que el principal objetivo de Eusko Ekintza no sea el del trabajo institucional (lo cual no quiere decir que -de alguna manera- algunos también estemos colaborando en determinados niveles y siempre con criterio unitario) sino el de impulsar por la base la consecución de los objetivos estratégicos compartidos por el conjunto de fuerzas soberanístas, de la izquierda independentista y alternativa. Hay que tener en cuenta que el trabajo institucional afianza el poder y solo la potencia de la base puede socializarlo y para ello se necesita un nexo de unión -que no es Eusko Ekintza, ni Sortu, ni EA, ni alternatiba, ni AB..., ni todos ellos juntos, ni tan siquiera con LAB y con todos los organismos, grupos y movimientos sociales- que no es otro que el de nuestras instituciones de base en las cuales nos encontremos todas y que sirva de conexión reversible entre el poder de lo político institucional y el poder popular de la base. Y esto exige un doble movimiento de democratización de las instituciones hacia la base, ampliando la capacidad decisoria popular y del propio movimiento de liberación socialista vasco.